viernes, 16 de marzo de 2012
Welcome!!
En verano de tercero de ESO me fuí un mes a Southbourne a estudiar inglés. ¡Menuda experiencia! Para empezar, cuando mi madre me dijo que me iba al extranjero, me sonaba tan mal que hasta fingí un catarro para no ir. Y vaya que si fui, con mi "supercatarro" incluído. Primer obstáculo: LA MALETA. ¿Qué meto yo en una maleta que no pese 15 kilos y que me vista y calce durante un mes? y lo que es peor, ¿Qué tiempo hará? o lo que es aún peor... ¿Tendrán lavadora? Mi madre se ocupó de la primera crisis y me preparó una maletita estupenda: pantalones cortos... camisetas... sandalias... un pantalón largo... ¡¡¡UN PANTALÓN LARGO!!! Menudo frío pasé. LLovió todo el mes y para colmo el primer día que me puse el pantalón: CHAFF!!! Un coche hizo un tsunami de película que me dejó como una vileda. Pero no me quiero anticipar, vayamos con la segunda crisis: AEROPUERTO. Y por que paré de llorar, por que si no se iba a convertir en un puerto pesquero. Rápido me uní a mi grupo de compañeros que también iban a "las américas" y a juzgar por la estampa, como si no fuesemos a volver. Típico de las madres de darte 23 mil achuchones, y que no conformes con los 23 mil, antes de embarcar van corriendo al detector de metales para que les lances un beso aéreo. Con todo esto llegamos a la tercera crisis: ATERRIZA COMO PUEDAS. Familia Arscher: Hello Bianca!! Y yo pensando "helar, no heló, pero vaya frio que hace" contesté como pude: JELOU. Tenía un malestar físico que aun este año he descubierto que se llama "JET LAG". Me llevaron a su casa, muy bonita pero muy poco céntrica, a 4 kilometros de la academia de ingles a la que iba cada día andando y volvía y que por cierto, el último día antes de volver a España, descubrí que había línea de bus.
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