domingo, 18 de marzo de 2012

1+1=2

Me resulta muy gracioso recordar que cuando era pequeña mi juego favorito era el de "maestras". Me encantaba ir a casa de mi amiga Sandra y ahí hacíamos de maestras con los peluches. Nuestros padres hasta nos compraron una pizarra y tizas. Yo creo que era muy productivo, por que cuando nos aburrían los peluches por que no rellenaban los ejercicios, una hacía de maestra y otra de alumna. Por una parte repasabas cosas que aprendías en clase jugando, y por otra te divertías un montón, sobre todo cuando te tocaba corregir y ponías una "B" en rojo, enorme, perfecta. Nos encantaba hacer de maestras. Hasta el punto que convencimos al director del cole (que tenía 28 niños) para que nos dejase el aula de clase en el recreo para jugar a maestras con los niños de clase. Yo era la profe de apoyo. Me encantaba. Pero como éramos tan mandonas, los niños pasaron de jugar y al final nuestro "ambicioso proyecto" duró dos telediarios.Y como decía al principio me resulta gracioso por que de pequeña decía: Yo de mayor quiero ser maestra. Y veía ese "de mayor" como un futuro en el que no habría coches si no platillos volantes. Y ahora, hoy en día, alucino con lo rápido que pasa el tiempo, como evolucionamos, y como hacemos realidad nuestros "sueños" Yo quería ser maestra, y estoy en 1º de Magisterio Infantil. Increíble!!!

Amagüestu

En Asturias tenemos una fiesta escolar en la que celebramos la llegada del otoño, y es el amagüestu. Es una fiesta en la que preparamos unas actividades en grupos, en las que jugamos todos los niños del colegio. Por ejemplo, jugamos a" sogatira", hacemos carreras de sacos, jugamos al teléfono averiado,... y tenemos talleres de maquillaje, de marionetas, de teatro... y de hacer "monteras piconas" una especie de sombrero típico del traje regional asturiano. Luego, después de estar jugando unas 2 horas, pues tomamos unas castañas asadas y sidra dulce o coca-cola. Es genial celebrar el Amagüestu. Mi juego preferido era el de la carrera con la cuchara en la boca y una castaña en la cuchara y procurar que no se te cayese y encima llegar el primero. Nunca gané, pero me encantaba. A la carrera de sacos le tenía miedo desde que un niño se cayó de morros y se rompió un diente. Pues recuerdo este tipo de actividades extraescolares como las mejores, mejores incluso que las excursiones a museos. Te divertías un rato con tus amigos y te reías un montón. Además que en clase de asturiano, la profesora nos estaba la semana del amagüestu leyendo cuentos relacionados con esta celebración e incluso hacíamos un concurso de cuentos con motivo de la misma. Me parece muy interesante fomentar las fiestas sencillas, que además de entretener a los niños, les pones en contacto con la naturaleza.

sábado, 17 de marzo de 2012

Rumbo a Dublin

Cuarto de la ESO. Llegaba el verano y ante la genial experiencia que había tenido en Southbourne, mi madre decidió embarcarme en una nueva aventura. DUBLIN. Fenomenal, por la maleta tenía menos crisis, sobre todo por que lo único que llevé fueron pantalones largos, y por la familia no estaba preocupada. Estudiamos todo el mes de Julio en una academia llamada CES "Centre of English Studies" muy céntrica, y esta vez de verdad. Se encuentra en el corazón de Dublín. El primer día, puesto que mi casa estaba a media hora de la academia en bus, decidí sobrevivir (está muy bien irse al extranjero para sacarte tu mismo las castañas del fuego, para ser más independiente y además valorar cuando estás en casa la gente que te ayuda a "sobrevivir") de una manera un tanto peculiar. Vivía con una rusa, Polina y con un chico de Arabia Saudí, Isam, aunque luego llegó más gente y eso era una verdadera fauna. Pues el primer día le dije a Isam: ¿¿Te importa que vuelva contigo en el bus para no perderme?? (evidentemente se lo pregunté en inglés y quizá no de una forma tan correcta, podría decir que dije algo así como: "I don't know the road home, I go with you" Sin mayores preocupaciones, lo que importa es que la esencia del mensaje estaba, jeje) Y me dijo que únicamente si iba a clases de "Irish Dancing" con él y su clase de inglés me acompañaba. Irish Dancing, no lo probeís en casa y sin la autorización de un profesional, casi me parto la médula... Finalmente y con un aspecto desastroso logré llegar al HOME SWEET HOME. Pues aprendí un montón de inglés, me lo pasé en grande, y hasta hicimos un flash mob en medio de Dublin con la academia de inglés. Colgaré el video y a ver si me veís. Fue muy productivo. Ahora estoy esperando irme este año a Escocia, en busca de nuevas aventuras.  http://www.youtube.com/watch?v=xZfZs25i_wQ&feature=related  Aquí os dejo el enlace del flashmob!!

viernes, 16 de marzo de 2012

Scambrit School of English

En realidad no sé si lo que era poco céntrica era la casa en la que estaba o la academia, el caso es que el primer día que me dispuse a ir caminando, tenía la perfecta imagen de "guiri" mochila naranja, pantalones vaqueros, chaqueta vaquera (que pasaron en pocos segundos a ser un bañador) y mapa en mano. Vuelta para un lado, vuelta para otro, pero no había manera de entender ese papel con una línea roja pintada que pasaba por Oaktree Street entre otras... Tras 45 minutos de camino pensando: "soy una pringada, voy a llegar la última por que al resto seguro que los han llevado en coche" llego a una academia con jardín y cristaleras muy bonita, muy "inglesa" y descubro que todos han tenido problemas para llegar y que uno aún no ha llegado. A la hora aparece el desaparecido y nos dice: "Esque mi familia inglesa, ha tenido la buena voluntad de llevarme en coche,.... ¡¡¡a un hotel!!! por que decían que esa era la dirección. Y después pues tuve que sobrevivir" (Esto entre otras anécdotas) El caso es que aprendí mucho inglés ese mes, tanto en familia como en la "familia" que montamos en la academia, una familia un tanto peculiar, con gente de Arabia Saudí, Estambul, Italia, Francia, muchos españoles, Americanos... y demás. Y recomiendo encarecidamente que NO FINJAIS catarros para perderos experiencias verdaderamente impresionantes.

Welcome!!

En verano de tercero de ESO me fuí un mes a Southbourne a estudiar inglés. ¡Menuda experiencia! Para empezar, cuando mi madre me dijo que me iba al extranjero, me sonaba tan mal que hasta fingí un catarro para no ir. Y vaya que si fui, con mi "supercatarro" incluído. Primer obstáculo: LA MALETA. ¿Qué meto yo en una maleta que no pese 15 kilos y que me vista y calce durante un mes? y lo que es peor, ¿Qué tiempo hará? o lo que es aún peor... ¿Tendrán lavadora? Mi madre se ocupó de la primera crisis y me preparó una maletita estupenda: pantalones cortos... camisetas... sandalias... un pantalón largo... ¡¡¡UN PANTALÓN LARGO!!! Menudo frío pasé. LLovió todo el mes y para colmo el primer día que me puse el pantalón: CHAFF!!! Un coche hizo un tsunami de película que me dejó como una vileda. Pero no me quiero anticipar, vayamos con la segunda crisis: AEROPUERTO. Y por que paré de llorar, por que si no se iba a convertir en un puerto pesquero. Rápido me uní a mi grupo de compañeros que también iban a "las américas" y a juzgar por la estampa, como si no fuesemos a volver. Típico de las madres de darte 23 mil achuchones, y que no conformes con los 23 mil, antes de embarcar van corriendo al detector de metales para que les lances un beso aéreo. Con todo esto llegamos a la tercera crisis: ATERRIZA COMO PUEDAS. Familia Arscher: Hello Bianca!! Y yo pensando "helar, no heló, pero vaya frio que hace" contesté como pude: JELOU. Tenía un malestar físico que aun este año he descubierto que se llama "JET LAG". Me llevaron a su casa, muy bonita pero muy poco céntrica, a 4 kilometros de la academia de ingles a la que iba cada día andando y volvía y que por cierto, el último día antes de volver a España, descubrí que había línea de bus.

¡¡A comer!!

En el C.P.E.B de Cerredo comía en el comedor escolar (los primeros días lo pasé fatal, porque estaba acostumbrada a la comida de mi madre, como es normal) pero luego me encantaba. No solo la comida, si no también el ambiente. Teníamos unos grupos organizados de comedor, en el que cuando era tu semana de comedor, tenías que en el recreo poner las mesas (echando pestes por aquel entonces, por que lo último que te apetecía era en el descanso ir a colocar platos) y luego a la hora de comer servir la leche, cambiar los platos, poner el postre, ayudar a los pequeños a comer, después limpiar las migas y ya podías comer. Era genial por que si te tocaba servir al que te caía peor le ponías un buen vaso de leche y a tus amigas que no querían beber les manchabas el vaso para que pareciera que habían bebido, jeje. Lo que peor llevaba era ver a la gente comiendo mientras que mi estómago parecía una selva amazónica. Creo que no tengo ningún recuerdo en el comedor en el que no esté riendo. Nos pasaba de todo, que si uno decía una tontería y el otro que estaba bebiendo la leche te duchaba... Aunque parezca mentira ir al comedor es una buena forma de interaccionar con los compañeros, de ser más autónomo, de diversión. Nunca pensé que iba a tener tantos alicientes comer otra comida que no fuera la de mamá, aunque eso sí, los fines de semana en casa, le echaba morro al asunto y si mi madre me mandaba poner la mesa, decía: Que la ponga Carla (mi hermana) que yo esta semana entera he estado de turno en el comedor. Aunque esta escusa no colaba muchos findes seguidos, jeje.

jueves, 15 de marzo de 2012

C.P.E.B de Cerredo

Pues como he mencionado, fueron los cuatro mejores años de mi escolarización. Eramos UNA FAMILIA. Con sus discusiones, pero una familia. Me dieron clase unos profesores magníficos, igual en su momento no me percataba, pero ahora lo puedo afirmar ¡GRACIAS! Y aprovecho para recordar a Dora, una profesora excelente, amable y muy profesional, que ahora ya no está con nosotros. ¡¡Gracias a ti también!! Y no para ti, sino A ti.

He reído, he llorado, pero siempre había alguien con quien compartirlo.
El día a día era una maravilla. Cero pereza para ir a clase. Nos apoyábamos mucho entre nosotros y nos ayudábamos con los estudios.
Cerredo era un destino poco elegido por los profesores, pero el que venía se quedaba enganchado.

¡¡Menudas anécdotas de clase tengo yo de mi E.S.O...como para escribir un libro!!

En una palabra: FENOMENAL

Año nuevo...colegio nuevo

Entre pueblos siempre ha habido rivalidades. Desde la generación de mi abuelo, hasta hoy día, mi pueblo y el de al lado han tenido siempre "enfrentamientos", no bélicos, ni mucho menos, sino de "superioridad". Que si somos mejores, que si tal, que si cual...El partido de fútbol entre Degaña y Cerredo era como el Madrid-Barca.

Y claro, entre chiquillos como éramos, a la mínima estábamos discutiendo, y lo que es peor, enfadándonos.

En Degaña hay un colegio, el CP. de Degaña, al que guardo especial cariño, en el que me imparten clases desde infantil hasta sexto de primaria, y en el pueblo de al lado está el CPEB de Cerredo, donde íbamos a cursar la ESO. A este centro también le tengo un cariño especial.

Pues como era de esperar, llegó el día en que teníamos que cambiar de colegio, éramos tres chicas que por nuestra apariencia ese día parecía que nos íbamos a la guerra. Las tres sentadas en un asiento del autobús escolar, hicimos los ocho kilómetros que separan estos pueblos en silencio. Muertas de miedo. ¡¡Y no fue para tanto!! Lo pasamos genial, yo creo que fenomenal. Fueron los cuatro años más divertidos de mi escolarización, aunque en bachiller me lo pasé genial también.

Macarrones

De pequeña me encantaba comer con las manos. No sé exactamente si era por pura pasión o por no querer aprender a utilizar los cubiertos, jeje.

Recuerdo que un día cenando macarrones; mi madre nos había puesto un vestido para después de cenar ir a dar un paseo, y yo como siempre comiéndolos con las manos me puse tan llena de tomate que mi madre me tuvo que cambiar y me puso unos pantalones que no me gustaban nada.



Ese fue el principio de mi "educación en la mesa", pero lo que yo no me podía imaginar era que había tantos cubiertos diferentes. Este año estoy viviendo en un Colegio Mayor y he terminado (o eso espero) el máster de comer con cubiertos diferentes

Moesha

De pequeña (con seis o siete años, no recuerdo muy bien) veía una serie de televisión todas las noches que se llamaba Moesha. Era una chica (adolescente) y relataba su vida en un día cualquiera, trabajo, instituto, amigos, fiestas...y que cada noche escribía un diario con lo que le había ocurrido. Me encantaba esa serie, mi madre me dejaba cenar viendo la serie con la que me quedaba obnubilada (y así de paso ella descansaba, porque a parte de todo yo era muuuuuuuy pesada, jeje).





Pues mi madre me compró un diario, después de insistir durante mucho tiempo y empecé a escribirlo cada noche. Me encantaba. Cada cumpleaños me regalaban un diario. Tengo como diez o doce diarios escritos, el primero de todos es muy gracioso, excesivamente gracioso. A parte de que escribía chorradas (muy importantes para mí por aquel entonces) la ortografía y la caligrafía no eran, ni mucho menos, "ideales", jeje.

Todavía escribo en un diario, igual no cada noche, pero siempre que puedo.


domingo, 11 de marzo de 2012

Sigue la línea de puntos

Recuerdo el segundo año de infantil como el peor de mi infancia. Teníamos una maestra que se llamaba Lucía y que un día me castigó. Mi trauma infantil. Me castigó detrás de la puerta de clase, la gente abría la puerta y, a veces, me golpeaban con la puerta. Y me castigó porque no sabía repasar sin salirme tres globos azules. Iba un día llorando a casa y con los globos como tarea y mi padre me los repasó para que no me castigasen porque llevaba tres días castigada por los globos.


Ese día le entregué los globos a la profesora y me volvió a castigar porque no los había repasado yo.



A día de hoy aún recuerdo los tres globos como si los tuviese delante. Lo bueno de esto es que gracias a Lucía yo ya sé cómo no quiero ser cuando sea maestra.

sábado, 10 de marzo de 2012

Primer día de preescolar

Asociación. Eso hice yo. Tenía pánico, verdadero pánico al médico, porque casi siempre que iba me pinchaba.

Cual fue la sorpresa de mi madre cuando el primer día de cole me puse a gritar desconsolada cuando advertí que mi madre me iba a dejar ahí, con todos esos niños y lo que era aún peor...¡¡con el médico!!

(Eso es lo que yo creía, en realidad, era la bata blanca de la profesora).

Lo pasé tan mal que no la solté (a mi mamá) en media hora. Luego ya me tranquilicé, dejé de llorar, estaba más contenta...Al día siguiente, según me cuenta mi madre, después del espectáculo que monté al que se habían unido otros cuatro niños (porque en total éramos diez), la "maes" tenía una batita amarilla con cuadritos blancos (o blanca con cuadritos amarillos) y un elefante verde ¡¡Qué alivio!!

¡¡Deja al gato en paz!!

En preescolar yo tenía unas actividades extraordinarias perfectas. Salir a la calle a jugar. ¡Qué bien me lo pasaba jugando! Mi madre siempre nos llevaba de paseo por el monte a merendar, al parque,...y ahí aprendía yo las materias más útiles (por aquel entonces).

Por ejemplo, un día de paseo me senté encima de un hormiguero porque no sabía qué era un hormiguero. Me empezaron a picar las hormigas y desde ese día aprendí un rápida lección, bueno mejor dicho, dos; la primera a distinguir un hormiguero, y la segunda a no sentarme sobre él.

Y como esta anécdota otras tantas, como el día que pisé intencionadamente la cola a un "lindo gatito". Ahora todo esto me hace mucha gracia, porque a pesar de las advertencias de mi madre de que dejase al gato en paz, no lo dejé tranquilo hasta que descubrí por mí misma lo que mi madre pretendía hacerme ver.

Asturias

Siempre me he considerado muy afortunada por haber nacido en un pueblo. Es gracioso, pero de pequeña siempre me han causado gran impresión los niños que veraneaban en mi pueblo. ¡¡Se sorprendían por ver una vaca!!, ¡y ni te digo cuando veían un oso! Yo no entendía el por qué de su fascinación, pero supongo que cuando tenía que ir al dentista de Oviedo, capital de Asturias, me quedaba con la misma cara de sorpresa. ¡Mira! ¡Mamá! ¡¡Un piso de diecisiete plantas!! De aquí quiero extraer la idea de la importancua del entorno que habitas con la educación, el típico tópico de: ¿De dónde viene la leche? - "Del tetrabrik". Esa cultura que ya viene dada, desde que naces, que influirá luego en tu educación. Sobre todo de pequeños que somos comos esponjas. Por todo esto, me siento afortunada de ser de donde soy, Degaña y os invito a conocerlo para que sepáis de dónde viene la leche.

¡¡Xan!! (¡¡Adiós!!)

jueves, 8 de marzo de 2012

¡Gracias abuelo!

Algo que me ha marcado mucho en la educación cuando era pequeña fue una vez que estaba, como cualquier verano en la calle jugando y los niños se pusieron a contestar mal a los mayores del pueblo.Y fue así durante varios días. Acostumbrada a ver esto y a ver que los niños aparentemente se divertían, un día le falté al respeto a mi abuelo. Le dije sin más "a ti que te importa". Mi abuelo se quedó muy triste y no me dijo nada, pero mi madre, se dió cuenta y le preguntó a mi abuelo si le había pasado algo. Él contestó que no. Pasados unos meses mi abuela me contó que había puesto muy triste al abuelo por haberle dicho eso. Que él me quería mucho y que así no se puede ir contestando a la gente. Esta lección marcó mi vida aún a día de hoy y me ha enseñado a tratar con el merecido respeto a las personas.




¡Gracias abuelo!

martes, 6 de marzo de 2012

Raíces

Nací en el suroccidente asturiano en un pueblo llamado Degaña, con poca población (mayoritariamente anciana) y capital de uno de los setenta y dos concejos de Asturias que tiene el mismo nombre.

La economía de mi pueblo está sustentada por la minería y la ganadería, también la agricultura, pero en menor medida y para el uso personal.

Yo nunca fui al jardín de infancia, lo más parecido a un "jardín" que yo pisé antes de entrar en infantil fue lo que en Asturias llamamos "prao" (prado, campo) donde pastan los animales.



Mi entorno estaba compuesto por naturaleza, animales (domésticos y salvajes) puesto que ya desde pequeña pude ver desde el balcón de mi casa jabalíes o zorros con sus crías y mis abuelos en casa siempre han tenido ganado (vacas, ovejas, cerdos...).